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No al bullying escolar

arcoatlantico | 01 Septiembre, 2005 00:57

Diario Interactivo del Arco Atlántico

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Especial mobbing no

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No al bullying escolar

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Cuando los políticos se llenan la boca contra la violencia de género... mientras, por otra parte, son los causantes directos de muchas otras violencias y agresiones, los humanistas condenamos todo tipo de agresiones y violencias por igual, ya que no es posible erradicar una mientras se fomentan o causan otras. Una de las más escalofriantes (por la propaganda) y más provocada es el terrorismo, pero más escalofriante resulta el bullying escolar. ¿Qué enfermiza y enferma sociedad, inmoral hasta la médula, puede ocasionar la generación de bullying escolar? (que los niños y niñas, desde una edad muy infantil, sean capaces de acosar y agredir a compañeros de clase, centro, barrio o ciudad). Ciertamente éste no es un caso como el terrorismo, muchas veces provocado directamente por la otra cara de la misma moneda que suele ser más terrorífica y letal que el proipio terrorismo. Pero sí que pone las condiciones de inmoralidad y escándalo político y social, así como de encarnizada competitividad y agresividad política, como caldo de cultivo, que permite que afloren estas conductas sectarias, competitivas y agresivas hasta extremos insospechados, agresividad física i/o psíquica repetida constantemente que destroza la personalidad de la víctima y que puede llevarla a desde a la reacción asesina hasta la depresión suicida, en los casos más extremos. El sistema escolar general, cada uno de los autonómicos y cada uno de los sistemas escolares de cada Centro no son causantes ni culpables del bullying escolar (los culpables son los inmorales modelos económicos y políticos), pero tienen recursos pedagógicos para evitar que se llegue a estas situaciones, fomentando la conducta contraria, positiva, de la solidaridad, cooperación y afecto entre todos, iguales y diferenetes. Ante el curso escolar que hoy comienza queremos poner sobreaviso a todos los educadores, orientadores y modelos políticos y artísticos humanistas para que presten sus modelos y sus ambientes para el fomento de estas actitudes humanas y humanistas que evitan cualquier agresión o violencia. Nuestra asociación humanista ofreció, el curso pasado, al Conseller de educación de Illes Balears, aplicación de programas escolares antimobbing y anti bullying escolar, oferta que aquel desestimó "porque aquí no pasa nada de esto".  

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No al bullying escolar

GIJÓN

«No dejaré que peguen a mi hija en el instituto»

La madre de una adolescente gijonesa se niega a escolarizarla en el mismo sitio que sus agresores Su otra hija, de ocho años, necesitó ayuda psicológica tras recibir continuas palizas en el colegio.

A. V./GIJÓN

El Comercio Digital, 29 de agosto de 2005

Se llama Patricia y sus dos hijas sufren una verdadera cruz: el acoso escolar. Primero fue la pequeña, que con siete años conoció bien hasta dónde puede llegar la crueldad de los niños. Sufrió malos tratos por parte de una compañera de colegio de su misma edad que «llegó a hacerle sangrar por los pezones a base de retorcérselos en clase de gimnasia rítmica», según explica esta madre. Hasta tal punto llegaron las agresiones que el Servicio de Inspección autorizó el cambio de colegio a mitad de curso, en pleno mes de enero. Ocurría el año pasado.

La niña acabó con tratamiento psicológico pero, cuando creían que el problema estaba en vías de solución, volvió el calvario. Esta vez, el objetivo de los insultos y las iras de sus compañeros era la hermana mayor, de 13 años, a la que un grupo de repetidores «de 17 años» convirtieron en una especie de chivo expiatorio. Incluso le pegaron una vez, pero su madre va a hacer todo lo posible para que sea la última. La chica se llevó una tremenda patada en la espalda. En casa no quieren que vuelva a pasar por lo mismo que su hermana. «No permitiré que agredan a mi hija», clama Patricia.

Por el momento, la situación de la adolescente parece estar en el aire. La madre ha pedido el cambio de centro, a poder ser a otro instituto cerca de casa, ya que la chica es asmática y con frecuencia hay que recogerla en el centro para llevarla al hospital. Pero, por el momento, la respuesta del Servicio de Inspección de la Consejería de Educación y Ciencia no es el que la madre espera.

Problemas en Inspección

«Fui a la Inspección de Gijón y allí sólo había un bedel. Me dieron un número de teléfono de Oviedo y el inspector me dijo que no me aseguraba nada, que tenían prioridad los chicos que vienen de fuera, y que si no la llevaba al instituto de siempre ya la acompañaría la Policía», asegura esta gijonesa. Su respuesta fue contundente: «No estoy pidiendo el traslado porque no me guste la fachada del actual centro», dijo. De hecho, advierte que no volverá a llevar allí a su hija, pase lo que pase. El recuerdo de lo que le pasó a la pequeña lo tiene grabado a fuego.

Y es que la niña de siete años soportaba un verdadero calvario. «Vomitaba por las noches y llegó a esconderse en el recreo». Todo, para no encontrarse con la otra pequeña y sus amigos, que «la tomaron con ella nada más que empezó a ir a clase, en primero de Infantil».

¿Es que no hizo nada el colegio? «La única respuesta que me dieron era que la cría entrase a clase en horario distinto, para que no se encontrase con los que le pegaban. Me negué, porque mi hija no es ninguna delincuente, y se castigó a la otra niña durante una semana, pero aquello no sirvió de nada», relata.

El tormento se desarrolló durante muchos meses, pero la madre no se enteró de lo que pasaba hasta que la niña empezó a llegar con moratones. «Ella es muy tímida y no contaba nada en casa, sólo decía que no quería ir al colegio y yo pensaba que era porque le daba reparo, porque tiene un ligero problema con la lectura y la escritura y se da cuenta de ello».

Depresión y ansiedad

Patricia llevó a su hija pequeña a un psicóloga, que redactó un informe de lo más concluyente. Tras estudiar a la niña, la médica señaló que sufría «un claro síndrome depresivo, con ansiedad» y que las causas «hay que buscarlas en la situación que sufre en el centro escolar, donde padece burlas, insultos, coacciones y agresiones de alguno de sus compañeros».

Consultado por este periódico, el director del colegio aseguró que «los hechos siempre ocurrían fuera del centro» y que, no obstante, «se tomaron medidas de todo tipo para evitar este problema». «Los niños le cogieron manía y se ensañaron», apostilló. ¿Pero qué se hizo para solucionarlo? «Hemos pasado hasta noches sin dormir. En los días más álgidos una profesora iba a buscar a la agredida a casa, se hacía la encontradiza y la traía media hora antes. Y la agresora está ya encarrilada, tras aplicar un sistema de premios y castigos».

Esta vez Patricia se ha asesorado y no está dispuesta a volver a pasar por lo mismo. Esta madre gijonesa cuenta con el apoyo de la Asociación contra el Acoso Escolar, que dispone de psicólogos y abogados para afrontar este problema.

  "Comunicando -amando- se entiende la gente". ¿Y amenazando? ¿Mediante castigos ejemplares? ¿Agrediendo? ¿Negando el diálogo, el pan y la sal?

Comentarios

Querida Marta

Antoni Ramis Caldentey | 08/09/2005, 00:44

Querida Marta: Hay muchas preguntas en el tintero, información necesaria para poder dar unas orientaciones psicológicas lo más ajustadas posible a las realidades de las personas (tu hijo, vecinos y amigos (?) de su edad que le han cometido abusos, vosotros, las otras familias, buenos amigos,..., así como entornos familiar, escolar, de barrio, disponibilidades económicas familiares vuestras y de las familias de quienes han molestado,...) por lo que, caso de que tu hijo lo pase mal conviene que visitéis un psicólogo social, humanista o sistémico de vuestra ciudad, que os aconseje disponiendo de toda esta información. No obstante, entre tanto, me atrevería a aconsejaros: 1 Tu hijo debe notar que tiene todo vuestro apoyo y ninguna crítica (“¿por qué te dejas?) y ninguna presión (“dime qué, quién, cómo, cuantas veces, dónde,...”). 2 Es posible que tanto en los casos de las familias del barrio, sus hijos y los compañeros del centro, estos se sienten marginados y poco aceptados. Todas las actividades familiares y de vuestro hijo encaminadas a “conquistar”, aceptar e integrar a los abusadores por rechazados conseguirían convertirlos en amigos aliados en lugar de acosadores enfrentados. 3 Es posible que un buen profesor informado (de que ocurre esto. No de quienes lo hacen, que interesa menos) pudiera cambiar la dinámica de confrontación, acoso, molestia por una dinámica solidaria y cooperativa. Por lo que se refiere en el barrio esta función podéis hacerla los padres del conjunto de chicos solidaria y conjuntamente: Juntos, proponéis un cambio de relación (ser amigos y hacer cosas conjuntas) en lugar de molestar, pero la unión familiar no debe ser para investigar los detalles ni para proponer castigos ejemplares (estrategia que conseguiría incrementar el acoso y agresión, en lugar de acabar con ella). 4 En muchas ocasiones el acoso y la agresión la realizan pandillas de chicos que se sienten inferiores en algún aspecto al niño victima, normalmente por que éste es mucho más inteligente y obtiene mucho mejor notas o porque los padres son mucho más ricos que los propios. En el primer caso “ayudar” y en el segundo no hacer ostentación y aceptarles como amigos en casa invierte el comportamiento agresor. Ciertamente, en otros casos no es por estos motivos, sino al contrario, contra chicos más tímidos o de familias más humildes. En este caso hay que ayudar al hijo a ser cada vez menos tímido y decidido (sin necesidad de cambiar a agresivo, pero sí asertivo) y a los demás a que aprendan que todas las familias tienen un valor absoluto, relativo a su honestidad, actitud y sociabilidad, tengan la riqueza que tengan. 5 En todos los casos, apoyar y ayudar, primero, a quien recibe las molestias (sin que familia ni niño se amolde a ellas y las acepte) y segundo a los acosadores (y no pretender castigarles o acosarles a ellos con lo que incrementarían su comportamiento agresivo) ya que estos lo son como consecuencia de alguna carencia y no de ninguna virtud extraordinaria. 6 Si la estrategia de la valoración y “caricia psicológica” al agresor no soluciona el problema el sistema educativo y social deben intervenir inmediatamente y drásticamente (sin castigo ni agresión, pero con firmeza taxativa), porque es inhumano mantener una situación de acoso (buyilling infantil) durante tiempo. Querida Marta, saludos afectivos a ti y a toda tu familia, especialmente a tu hijo, y mantennos informados de la evolución de la situación, que esperamos y deseamos sea positiva. Antoni Ramis Caldentey Psicólogo humanista y social Illes Balears, 08-09-2005

mi caso

huhrffvvf | 17/11/2005, 18:18

e sufrido un acoso me molesta n puedo decir mi nombre lo siento

La tia juana de duele

juana | 17/11/2005, 18:23

ola me llamo juana tengo15 años y estoy sufriendo un gran problema entre mis compañeros y ellos me insultan devido a que soy debil no tengo defensor me duele mucho te3ngo depresion total osea te juro por esnupi me duele mucho estoy llorando mucho me duele odio a esa persona me duele

Si es cierto...

Antoni Ramis Caldentey | 18/11/2005, 01:45

Si es cierto debes decirlo cuanto antes a tu tutor/a, orientador/a y Director/a. Ellos tendrán la máxima discrección para que no se incrementen los insultos. Al tiempo que se pondrán a solucionar el problema. Puedes enseñarles este comentario (e incluso todo el escrito más sus comentarios). Igualmente, si lo prefieres, también puedes mandar un correo electrónico a escolaweb10@gmail.com explicando e indicando ciudad, centro y curso en el que te ocurre esto. Intentaríamos ayudarte.
 
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